El 8 de septiembre de 2006 puse en marcha una iniciativa para compartir en esta  Aldea Global” mi afición y la defensa hacia y por nuestra gastronomía tradicional. En el día de hoy se han cumplido 7 años de andadura disfrutando de buenos y gratos momentos gracias a la satisfacción personal que uno ha recibido por compartir cálidos fogones no sólo con mi familia sino también con nuestros queridos amigos y compañeros en diversas circunstancias y variados entornos.
Ser creativo no es una tarea baladí y en este sentido tengo que agradecerle a mi querida esposa María que me haya ayudado con su cariño, paciencia, imaginación, creatividad y sobre todo con su sensibilidad y buen hacer gastronómico a mejorar nuestra carta virtual de sencillas y variadas recetas para poder compartirlas con todos vosotros.
Como ya he comentado en más de una ocasión, la comunicación virtual no por ello menos real presenta muchas carencias y provoca en nosotros los mortales en muchas circunstancias más de un mal entendido, desconfianzas y  rencores. En nuestro caso, María y yo hemos disfrutado de la cocina tradicional y hemos conocido gracias a Gastronomía en verso a muchas personas y a compañeras y a compañeros blogueros cocineros a quienes nos une una común afición por la gastronomía recibiendo en la mayoría de las etapas del camino recorrido durante estos siete años de andadura entre fogones más satisfacciones personales que desencantos y decepciones.
Quiero daros las gracias a todos los seguidores de Gastronomía en verso por compartir afecto, gratos momentos, consultas, sugerencias y generosos comentarios con nosotros y para celebrarlo María y yo compartimos con vosotros un pedazo de esta rica tarta mousse de fresas y queso  y os deseamos de todo corazón salud, amor y un trabajo digno, sobre todo para los más jóvenes en estos tiempos difíciles.
Ya sabéis que soy un enamorado de la música así que con el sincero deseo de que olvidéis rencores, inseguridades, pesimismos, decepciones y de que os animéis a encontrar  cada uno de vosotros día a día el camino de la ilusión y de la motivación personal permanentes, os invito a cantar, amar, reír, soñar y sobre todo a seguir caminando y compartiendo lo mejor de vosotros mismos con los demás.

Ingredientes para un molde de 25 cm:
 
Para la base:
200 gramos de galletas María Dorada.
100 gramos de mantequilla.
Para la mousse:
500 gramos de fresas.
300 gramos de queso Philadelphia.
200 gramos de azúcar.
500 ml de nata 35% (MG) para montar.
9 hojas de gelatina.
 
Para la cobertura:
 
250 gramos de mermelada de fresas.
2 hojas de gelatina.
 
Preparación:
La base:  
1º.- Triturar las galletas. Añadir la mantequilla fundida y mezclar. 

2º.- Poner sobre la base de un molde desmoldable apretando bien en el fondo —con especial cuidado en los bordes para que quede bonito y recto al desmoldar— y mientras se hace la mousse, meter en el frigorífico. 
La mousse:
1º.- Lavamos en agua fría las fresas, las secamos muy bien con papel absorbente, las cortamos en trozos y reservamos. Introducimos las fresas en una tartera e incorporamos el azúcar sobre ellas. Cocemos a fuego lento durante 10 minutos removiendo con cuidado de vez en cuando.

2º.- Batimos bien las fresas y el azúcar hasta conseguir una mezcla homogénea.

3º.- Ponemos a hidratar en agua fría las 9 hojas de gelatina durante unos minutos. 

4º.- Disolvemos la gelatina bien escurrida en la fruta.
 
5º.- Removemos bien y dejamos que se enfríe.
 
6º.- Incorporamos el queso Philadelphia y batimos muy bien hasta conseguir una mezcla homogénea.

7º.- Montamos la nata bien fría y la mezclamos poco a  poco con nuestra rica crema de fresas y queso realizando movimientos envolventes con una lengua de silicona de cocina.

8º.- Volcamos nuestros ingredientes en el interior del molde sobre la base de galletas y mantequilla e introducimos el molde en el frigorífico durante un mínimo de 4 ó 5 horas hasta que cuaje o hasta el día siguiente como así hizo María.
La cobertura:
 
1º.- Ponemos a hidratar las 2 hojas de gelatina en agua fría durante unos minutos.
 
2º.- Calentamos la mermelada de fresa durante 5 minutos sin que llegue a hervir y disolvemos en ella las hojas de gelatina removiendo bien con unas varillas.
 
3º.- Retiramos del fuego la mezcla anterior y cuando haya templado la echamos sobre la tarta que hemos mantenido previamente en el frigorífico durante varias horas (4 ó 5 horas mínimo).
 
4º.- Volvemos a introducir la tarta en el frigorífico dos horas más por lo menos hasta que cuaje la capa superior y decoramos la tarta con pequeñas secciones de fresas y kiwis a nuestro gusto.
1º.- Lavamos en agua fría las fresas, las secamos muy bien con papel absorbente,las cortamos en trozos y reservamos. Introducimos las fresas en una tartera e incorporamos el azúcar sobre ellas. Cocemos a fuego lento durante 10 minutos removiendo con cuidado de vez en cuando.
Cocemos a fuego lento durante 10 minutos

2º.- Batimos bien las fresas y el azúcar hasta conseguir una mezcla homogénea.

3º.- A continuación, ponemos a hidratar en agua fría las 9 hojas de gelatina durante unos minutos.

4º.- Disolvemos en la fruta la gelatina bien escurrida.

5º.- Removemos bien y dejamos que se enfríe.

6º.- Incorporamos el queso Philadelphia y batimos muy bien hasta conseguir una mezcla homogénea.
Batimos muy bien
Un bonito color rosa aparece en escena
7º.- Montamos la nata bien fría y la mezclamos poco a  poco con nuestra rica crema de fresas y queso realizando movimientos envolventes con una lengua de silicona de cocina.
8º.- Volcamos nuestros ingredientes en el interior del molde sobre la base de galletas y mantequilla e introducimos el molde en el frigorífico un mínimo de 4 ó 5 horas hasta que cuaje o hasta el día siguiente como así hizo María en esta ocasión.
.- Ponemos a hidratar las 2 hojas de gelatina en agua fría durante unos minutos.
10º.- Calentamos la mermelada sin que llegue a hervir y disolvemos en ella las 2 hojas de gelatina removiendo bien con unas varillas.
11º.- Retiramos del fuego la mezcla anterior y cuando haya templado la echamos sobre la tarta que hemos mantenido previamente en el frigorífico durante varias horas. (4 ó 5 horas mínimo).
12º.- Volvemos a introducir la tarta en el frigorífico dos horas más por lo menos hasta que cuaje la capa superior y decoramos la tarta con pequeñas secciones de fresas y kiwis a nuestro gusto .
Como teníamos que desplazarnos hasta la bonita parroquia de Ombre en Pontedeume (A Coruña)  decidimos transportar la rica tarta en el molde para evitar imprevistos.
Que la salud y la fuerza os acompañen siempre queridos amigos y compañeros amantes de la comunicación virtual sin barreras.
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