Hoy 27 de enero es mi cumpleaños, y debido a las circunstancias, he podido cocinar para mi familia, y me he animado a preparar un sabroso postre francés como es la Crème brulée.Recuerdo nuestra feliz estancia en Saint Pol de León en Bretaña (Francia), en casa de nuestros primos, y nuestras visitas al encantador pueblo de Morlaix donde disfrutábamos de todos los variados productos gastronómicos de esta bella zona de Francia.Las pastelerías son increíbles, y uno de los postres que degustamos precisamente fue la sabrosa y popular crème brulée y nos encantó. Ya sabéis que los postres no son mi punto fuerte de ahí que en esta ocasión, haya echado de menos a mi esposa María que hoy ha trabajado, pero de todas formas, estoy muy contento con el resultado de mi primera experiencia, “solo ante el peligro” para hacer frente a este postre singular, dado que estaba muy rico.

El tiempo pasa inexorablemente compañer@s blogueros, y doy gracias a Dios por disfrutar de mi familia, y sobre todo, de la compañía y el cariño de esta hermosa mujer que podéis ver a mi lado, ella tiene mucha paciencia conmigo–no sólo en la cocina– y buena prueba de ello es que hemos cumplido recientemente nuestras Bodas de Plata.

Antes del postre, y dado que mi compositor favorito nació también un 27 de enero, deseo compartir con vosotros esta hermosa composición musical de Wolfgang Amadeus Mozart y me despido de vosotros con afecto hasta la próxima si Dios quiere.

Crème brulée
Nuestros ingredientes


Ingredientes para 5 personas:
1/2 litro de nata para cocinar.
160 cc de leche entera.
125 gramos de azúcar.
25 gramos de azúcar moreno.
1 vaina de vainilla.
7 yemas de huevos caseros.

Preparación:

 

1.- Con un cuchillo abriremos la vaina de vainilla y rasparemos con cuidado para obtener su semilla, incorporándola posteriormente a una tartera con la vaina troceada.
2.- Mezclamos el medio litro de nata con la leche y la vainilla, removemos bien, y comenzamos a calentar nuestra mezcla a fuego moderado hasta que rompa a hervir.

3.- Clarificamos las 7 yemas una por una (reservar las claras para otra utilización).
4.- Incorporamos el azúcar sobre las yemas, y batimos bien hasta que blanquee la mezcla. Podéis observar que hemos utilizado huevos caseros, de ahí que la mezcla sea más amarilla.
5.- Incorporamos la mezcla de la nata, la leche y la vainilla poco a poco sobre las yemas batidos con el azúcar, removemos muy bien hasta obtener una mezcla homogénea, y la colamos posteriormente con un colador.

6.- Sobre una bandeja de acero, situamos un paño limpio de cocina, y sobre el paño vamos colocando nuestros pequeños moldes de barro. Posteriormente, incorporamos agua templada poco a poco sobre el paño de cocina para someter los recipientes a un baño María en nuestro horno.

7.- Procedemos a incorporar la mezcla de nuestros ingredientes, poco a poco sobre un colador situado encima de cada uno de nuestros recipientes.
8.- En el paso anterior, se producirán unas pequeñas burbujas de aire en cada recipiente, pero esto no es un problema si las eliminamos con una cuchara o con un soplete de cocina como así ha sido en nuestro caso.

9.- Introducimos la bandeja en nuestro horno precalentado a 120ºC durante una hora con función turbo o aire caliente.
10.- Posteriormente, situaremos los recipientes en otra bandeja dentro del frigorífico durante unas dos o cuatro horas.
11.- Finalmente, caramelizaremos con azúcar moreno que hemos añadido sobre cada recipiente, ayudándonos con un soplete de cocina como podéis ver en este pequeño vídeo casero.

Carpe diem compañer@s y feliz fin de semana que mañana es San viernes.
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