Por fin «el verano» nos ha dejado y el otoño ha hecho su presencia real regalándonos la necesaria, añorada y bendita agua de lluvia para nuestros ansiosos y sedientos campos y nuestros embalses. En consecuencia, el sabroso churrasco de costillas de vaca gallega que me había propuesto cocinar Ignacio a la brasa, lo preparé en casiña que se está muy bien al calor de los fogones y alejados del frío y de la antipática, desagradable y triste humedad.
Queridos compañeros de fogones, no estáis en presencia de carne de buey rubio gallego, de la sabrosa carne de «El suculento castrado«-interesante artículo de Ana Montes-, ni yo pretendo engañaros; ¡faltaría más!, ni tampoco es mi objetivo cansaros sobre información técnica culinaria-a los expertos y profesionales me remito- relacionada con el pasado, presente y futuro de la producción de carne de buey rubio gallego, un producto gastronómico de excelentes cualidades organolépticas y que es considerada como una de las mejores y más sabrosas carnes del mundo.
La finalidad de esta sencilla entrada en Gastronomía en verso lo único que persigue es compartir esta grata experiencia y animaros a preparar en vuestra propia casa de una forma sencilla y sin necesidad de brasa alguna, unas deliciosas tiras de sabrosa costilla de vaca gallega. Ya me contaran vuestras mercedes que tal se les ha puesto el cuerpo cuando degusten y compartan en familia o con los amigos una carne tan deliciosa.

Siento que no podáis catar esta deliciosa carne pero al menos podréis apreciar su apetitoso aspecto.
Ingredientes:
1 kilo de tiras de costilla de vaca gallega.
Sal marina en escamas La Chinata.
1 kilo de patatas de A Laracha (A Coruña).
Aceite de oliva virgen extra de Córdoba.
Preparación:
1º.- Precalentamos muy bien en vitrocerámica -posición 8 ó 9– una sartén de acero inoxidable con fondo difusor y situamos sobre ella sin ninguna gota de aceite las tiras de carne seleccionando la posición 7.
Sin una sola gota de aceite, vuelta y vuelta, sal en escamas y a disfrutar de esta delicia sin prisa alguna.
2º.- Transcurridos uno o dos minutos como máximo le daremos la vuelta a la carne y la mantendremos un minuto más. Espolvoreamos la carne con escamas de sal marina a nuestro gusto y a disfrutar.
3.- Podemos acompañar esta carne con deliciosos pimientos del piquillo de Lodosa y patatas fritas.
Hemos maridado esta carne tierna, jugosa y deliciosa con un vino de nuestra tierra con denominación de origen Ribeira Sacra denominado Regina Expresión de las Bodegas Regina Viarum. Regina Expresión es un vino estupendo Iván, un vino para compartir.

Tiras de carne de vaca gallega (costillas) de 8 á 10 años de edad según información aportada por nuestro carnicero.
 ¿ Vaca o Buey ?: » Un kilo de » vaca  vieja buena nacional, de lo mejor «, afirma María Blas, que desde Solobuey distribuye esta carne a algunos de los mejores establecimientos de España y a la Casa Real, vale 23 €, precio de venta al restaurante, frente a los 70 €/k por una carne de buey rubio gallego, el más reconocido en España, que si es de 15 ó 20 años, puede alcanzar los 300 €/k. «.
Fuente consultada: Tenor literal (fragmento del artículo «El suculento castrado» de Ana montes.
La experiencia ha sido muy grata así que para la próxima ocasión si la bendita agua de lluvia continúa por estas bellas costas, cocinaré de la misma forma unas hermosas chuletas de este generoso animal para deleite de los afortunados comensales.
Que la salud y la fuerza os acompañen siempre queridos amantes de la gastronomía.
¡Carpe diem!.
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