Singular, bella y deliciosa granada
Este es lema de la empresa familiar ilicitana que impulsa la comercialización de granadas por Internet y cuya denominación social es: Granadas de Elche S.L.
La granada es una fruta bella, deliciosa y singular que me trae gratos y felices recuerdos de mi infancia y ésta es precisamente la causa que me ha motivado a dedicarle un pequeño reportaje especial en mi blog.A través de la página Web que la empresa Granadas de Elche S.L dispone en Internet, he realizado un pedido de 10 kilogramos de granadas que próximamente recibiré en mi domicilio particular con la finalidad de apreciar la calidad de este producto y aportaros algunos comentarios y sugerencias.

Los contenidos de la página Web nos aportan información nutricional y no nutricional muy interesante, por lo que os recomiendo una detenida lectura y análisis de la misma, dado que os sorprenderán las múltiples cualidades así como las propiedades culinarias singulares de la granada.
Esta hermosísima composición poética de Federico García Lorca me gustaría compartirla con vosotros y está dedicada a la que el poeta califica de luz de vida, hembra de las frutas, claro lucero de la floresta del arroyo enamorado:

» Alfredo Mansoni, que era médico, en su obra “ La fruta como alimento y como medicina” (Barcelona, s.a. p.64) estima que el granado procede de África y fue importado a Europa durante las guerras púnicas, circunstancia a la que debe su nombre latino (púnica – granatum). Su denominación más vulgar se debe, indudablemente, a la gran cantidad de granos apiñados que el fruto contiene. Es planta ornamental y sus vistosas flores, inodoras, tienen un sabor áspero, debido a la gran dosis que contiene de ácido tánico y gálico.A esta fruta, el poeta la califica de luz de vida, hembra de las frutas, claro lucero de la floresta del arroyo enamorado. Lo mejor es utilizarla, desgranada, como adorno complementario de una buena ensalada.»

Fuente consultada: Páginas 18 y 19 del libro: “ La Gastronomía en verso de Enrique Mapelli.

Federico García Lorca (1898 – 1936 )
Canción oriental
(La Granada)
1920
Es la granada olorosa
un cielo cristalizado.
(Cada grano es una estrella,
cada velo es un ocaso.)
Cielo seco y comprimido
por la garra de los años.
La granada es como un seno
viejo y apergaminado,
cuyo pezón se hizo estrella
para iluminar el campo.
Es colmena diminuta
con panal ensangrentado,
pues con bocas de mujeres
sus abejas la formaron.
Por eso al estallar, ríe
con púrpuras de mil labios…
La granada es corazón
que late sobre el sembrado,
un corazón desdeñoso
donde no pican los pájaros,
un corazón que por fuera
es duro como el humano,
pero da al que lo traspasa
olor y sangre de mayo.
La granada es el tesoro
del viejo gnomo del prado,
el que habló con niña Rosa
en el bosque solitario.
Aquel de la blanca barba
y del traje colorado.
Es el tesoro que aun guardan
las verdes hojas del árbol.
Arca de piedras preciosas
en entraña de oro vago.
La espiga es el pan. Es Cristo
en vida y muerte cuajado.
El olivo es la firmeza
de la fuerza y el trabajo.
La manzana es lo carnal,
fruta esfinge del pecado,
gota de siglos que guarda
de Satanás el contacto.
La naranja es la tristeza
del azahar profanado,
pues se torna fuego y oro
lo que antes fue puro y blanco.
Las vides son la lujuria
que se cuaja en el verano,
de las que la iglesia saca,
con bendición, licor santo.
Las castañas son la paz
del hogar. Cosas de antaño.
Crepitar de leños viejos,
peregrinos descarriados.
La bellota es la serena
poesía de lo rancio,
y el membrillo de oro débil
la limpieza de lo sano.
Mas la granada es la sangre,
sangre del cielo sagrado,
sangre de la tierra herida
por la aguja del regato.
Sangre del viento que viene
del rudo monte arañado.
Sangre de la mar tranquila,
sangre del dormido lago.
La granada es la prehistoria
de la sangre que llevamos,
la idea de sangre, encerrada
en glóbulo duro y agrio,
que tiene una vaga forma
de corazón y de cráneo.
¡Oh granada abierta!, que eres
una llama sobre el árbol,
hermana en carne de Venus,
risa del huerto oreado.
Te cercan las mariposas
creyéndote sol parado,
y por miedo de quemarse
huyen de ti los gusanos.
Porque eres luz de la vida,
hembra de las frutas. Claro
lucero de la floresta
del arroyo enamorado.
¡Quién fuera como tú, fruta,
todo pasión sobre el campo!

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