Panna Cotta con Amaretto y frambuesas

La Panna Cotta (nata cocida) es un postre italiano muy sencillo de preparar. Podemos reservar este dulce postre con suficiente antelación en nuestro frigorífico para la comida o la cena que vayamos a compartir en familia o con nuestros amigos.
María nos ha preparado este sabroso postre y ha optado por prepararlo con nata sin añadirle ninguna cantidad de leche. Una opción razonable que podéis poner en práctica vosotros –nosotros también deberíamos hacerlo–por aquello de reducir el número de calorías con vistas al próximo verano que ya esta alegre estación está llamando a las puertas.

Ingredientes para 8 personas:Un litro de nata para montar.
5 láminas de gelatina y un poco de agua fría para dejar las láminas en remojo.
100 gramos de azúcar.
Licor Amaretto ( un chupito).

Para la salsa de frambuesas y fresas:

50 gramos de frambuesas.
50 gramos de fresas.
3 cucharadas de azúcar.
El zumo de medio limón.
Ron añejo (un poquitín).

Preparación:
1º.- Llenamos un recipiente de cristal con agua fría e incorporamos las láminas de gelatina, manteniéndolas en remojo durante unos minutos.
2º.- En una tartera, incorporamos la nata, el azúcar y una copita pequeñita de Amaretto y a fuego moderado, comenzamos a calentar la mezcla durante unos 10 ó 12 minutos sin dejar que hierva en ningún momento.
3º.- Añadimos a la mezcla anterior, las láminas de gelatina muy bien escurridas y removemos durante un par de minutos hasta que se disuelvan totalmente.
4º.- Vertemos nuestra mezcla sobre nuestros moldes y la dejaremos reposando durante cuarenta y cinco minutos antes de introducir nuestros moldes, vasos, o cualquier recipiente que utilicemos cubiertos con papel film en el frigorífico.
5º.- Mantendremos nuestros moldes en el frigorífico durante 3 ó 4 horas o como en nuestro caso, hasta el día siguiente.
6º.- ¡Muy importante!: Para desmoldar sin problemas nuestro postre, mantendremos durante un par de minutos el molde sumergido parcialmente agua caliente en un recipiente y posteriormente, introduciremos un pequeño cuchillo alrededor de cada uno de los pequeños moldes. Cubriremos con una pequeña tablita de cocina los seis círculos y le daremos la vuelta al molde (180º) para poder desmoldar uno a uno con cuidado.
7º.- Para acompañar a la panna cotta, María ha dejado macerando en un poquito de limón con tres cucharadas de azúcar y un poquito de ron añejo, unas frambuesas y unas fresas en trocitos durante media hora y posteriormente, ha triturado estas sabrosas frutas con la batidora durante un minuto y ha introducido la mezcla en el frigorífico hasta la preparación del postre al día siguiente.

8º.- Primera opción: Sobre un plato o una copa, añadimos una o dos cucharadas de la mezcla de frambuesas, fresas, azúcar y ron añejo y sobre ella, la panna cotta–auxiliaros de una pala de servir humedecida en agua fría para introducir cada porción de panna cotta en el interior de cada copa o sobre un platito de postre— , decorando el postre con frambuesas y unas hojitas de menta.

 

Panna cotta con chocolate fundido y nueces

9º.- Segunda opción: Podéis añadirle a la panna cotta, chocolate fundido y frutos secos. En esta ocasión, hemos utilizado nueces y esta combinación ha encantado a los comensales.

Un postre sencillo pero de lujo

10º.- Tercera opción: Utilizando unos copas o pequeños vasitos podéis presentar las panna cotta con mermelada de frambuesas o con chocolate fundido, nueces y frambuesas a vuestro gusto.

Queridos amigos, a medida que me voy haciendo más mayor, me gusta mucho más la música y de manera muy especial la música clásica. No puedo vivir sin ella, me relaja y me ayuda a ser un poquito más feliz.
En estos momentos, mientras redacto y subo a este espacio de encuentro esta deliciosa receta de panna cotta que mi querida María nos ha preparado con tanto cariño, la maravillosa música de Frantisek Xaver Brixi está conmigo, a mi lado y deseo compartirla aderezada de mi cariño con todos vosotros.

Tengo que darle las gracias a mi apreciado compañero de fogones y de trabajo Eliseo a quien también le encanta el mundo de la gastronomía, por haberme ayudado a localizar esta composición musical de este maravilloso compositor.

Ojalá pudiera ofreceros una dulce y sabrosa copa de panna cotta para disfrutar al mismo tiempo y sin prisa alguna de la compañía de la música clásica. La maravillosa música clásica, una fiel, vital y siempre optimista compañera de camino.

Un abrazo grande con cariño para todos desde mi cocina.

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