Txangurro a la donostiarra
No sé si estaréis de acuerdo conmigo pero yo creo que ninguno de nuestros actos y decisiones personales están predestinados a ser una realidad cotidiana en nuestras vidas sin que nosotros, vulnerables mortales, podamos hacer nada en absoluto para cambiar nuestras propias y variadas circunstancias, a lo largo del camino.A lo mejor, con este sencillo ejemplo gráfico gastronómico a modo de sabrosa receta de txangurro a la donostiarra, consigo haceros comprender lo que he querido decir en el párrafo anterior.

Mi cuñado Yuyo (Julio), presidente de la nuestra comunidad de propietarios, aparece en escena el sábado pasado a media mañana y nos ofrece dos hermosos centollos para acompañar la merluza a la espalda que teníamos programada para última hora. María, me comenta que podíamos preparar un txangurro a la donostiarra sabroso plato de la cocina tradicional vasca y yo acepto la propuesta, consciente de que no dispongo de mucho tiempo hasta la hora de la comida.

El gran cocinero y encantadora persona Karlos Arguiñano se convierte en la causa adicional de que este aficionado a la gastronomía, se anime a preparar este laborioso plato de la cocina tradicional vasca a pesar de que la centolla o centollo es mi marisco preferido y no soy muy amigo de aderezar en exceso los productos naturales de mi querida tierra.

¿Toda este reflexión incial es causal?. Yo afirmaría que este «rollo» que os estoy soltando–me lo paso bien– y mi decisión de preparar este plato, sí han sido causales. Queridos amigos, os puedo asegurar que Yuyo, María y Karlos Arguiñano a través de este ilustrativo vídeo de su cocina, de su buen hacer gastronómico y de su simpatía, están en el origen de mi decisión.

 

Con una cucharilla o tenedor, apreciaréis su sabroso sabor


Ingredientes para 4 personas y 6 si sois generosos:
2 hermosos centollos (centola en gallego).
2 cebollas medianas.
Un tomate.
20 gramos de mantequilla.
Pan rallado.
2 dientes de ajo rojo.
Aceite de oliva virgen extra.
Un poquito de Brandy.
Perejil para decorar.
Laurel.
Sal.

Preparación:
1º.- Como mi generoso cuñado nos ofreció las centollas cocidas, ya no fue necesario cocinarlas en agua con dos o tres hojas de laurel y con tres puñados de sal gruesa. (ver vídeo)
2º.- Comenzamos por limpiar y separar la carne del centollo. Os recomiendo que comencéis separando las patas, auxiliándonos de un pequeño cuchillo para cortar una especie de telilla o pequeñita articulación que las une al caparazón del centollo y que podéis ver en esta fotografía.
3º.- La paciencia es una gran virtud queridos compañeros así que ya lo sabéis y sino, yo os lo recuerdo con cariño. Separar la carne del centollo sin prisas–la música que os apetezca y una copa de buen vino al alcance de vuestras manos son buenos aliados para esta tarea– y procurando que no quede ninguna lamina o celdilla de este sabroso crustáceo entre la carne.

4º.- Bueno, ya hemos separado y situado la carne en un plato y los corales y el delicioso caldo del centollo en otro recipiente. Reservamos.
5º.- Picamos muy bien las cebollas y las pochamos a fuego lento en un poquito de aceite de oliva virgen extra.

6º.-Escaldamos durante un par de minutos el tomate, lo introducimos en agua muy fría, le quitamos la piel y lo troceamos en daditos muy pequeñitos.
7º.-Incorporamos el tomate a la cebolla y continuamos pochando durante unos minutos más. Corregimos el punto de sal si fuera o fuese necesario.
8º.-Ha llegado el momento de mezclar nuestros ingredientes, remover bien y pochar durante unos dos o tres minutos nada más.
9º.- Muy importante. Añadimos un poquito de Brandy–no demasiado por favor— y flambeamos hasta consumir muy bien el alcohol sino nos aportará excesivo sabor a este sabroso producto del mar.

10º.- Comenzamos a rellenar generosamente los caparazones de los centollos con nuestros sabrosos ingredientes.
11º.- Cubrimos el txangurro con pan rallado, ajito y perejil muy picaditos y un trocito de mantequilla.
12º.- Gratinamos el txangurro en nuestro horno durante un par de minutos y ya podemos disfrutar en familia o con nuestros amigos de este sabroso plato de la cocina tradicional vasca.

Quiero confesaros después de esta primera experiencia práctica culinaria en la preparación del txangurro a la donostiarra, que si los centollos o centollas (centola en galego), fuesen de nuestras Rías Gallegas, yo las disfrutaría de la forma más natural y tradicional posible que no es otra que hervidas en abundante agua con unas hojitas de laurel y sal gruesa, durante unos minutos, atendiendo al peso de estos sabrosos crustáceos (de 15 a 30 minutos).
Este es un sencillo vídeo que subí en el año 2008 a Youtube– disculpadme, estaba un poco dormido– donde podéis ver dos centollas, una hembra (izquierda) y un macho (derecha) sobre un plato y donde podéis apreciar el intenso color que caracteriza a este marisco cuando es de las rías gallegas (centola).
Karlos Arguiñano canta al igual que un servidor mientras cocina–os lo recomiendo–, nos transmite su simpatía y optimismo y estos valores añadidos, nos aportan felicidad al calor de los fogones.
Quiero darle las gracias a María por animarme a preparar este plato, a Karlos Arguiñano porque es un excelente maestro en el arte culinario y a mi cuñado Yuyo por su generosidad.

Os deseo un feliz fin de semana.

Carpe diem queridos amigos y compañeros de camino.

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